Hay recetas que huelen a hogar, a mantel de cuadros, a charlas junto a la mesa camilla… Esta es una de ellas: garbanzos con arroz y rabo de cerdo, un plato que combina tradición, sabor y ese toque casero que todos recordamos.
1. Cocer los garbanzos y el rabo de cerdo
Coloca los garbanzos, el rabo, la hoja de laurel y la sal en una cazuela grande. Cubre con agua y cocina hasta que los garbanzos estén tiernos y la carne se despegue fácilmente del hueso.
Aprovecha este momento para preparar un majado aromático que hará toda la diferencia.
2. Reservar los ingredientes
Saca los garbanzos y reserva el caldo. Corta el rabo de cerdo en trozos y resérvalos.
3. Preparar el majado
Machaca en un mortero los ajos, el perejil y la rebanada de pan tostado hasta formar una pasta homogénea. Este será nuestro toque de magia casera.
4. Rehogar los ingredientes
En una cazuela limpia, calienta el aceite y rehoga los garbanzos escurridos. Añade el majado, el rabo y el arroz. Mezcla bien para que el arroz se impregne de todos los sabores.
5. Añadir la entomatá y el caldo
Incorpora la entomatá extremeña y mezcla. Vierte el caldo reservado hasta cubrir ligeramente los ingredientes.
6. Cocinar a fuego medio-bajo
Deja cocer suavemente, removiendo de vez en cuando, hasta que el arroz esté tierno y todos los sabores se hayan fundido en un solo aroma.
7. Servir y disfrutar
Sirve caliente, acompañado de pan casero o una ensalada fresca. Cierra los ojos y deja que cada bocado te transporte a la cocina de tu infancia.
Este plato mejora si lo dejas reposar unos minutos antes de servir; los sabores se concentran y el arroz absorbe aún más el caldo.
Un plato sencillo, lleno de historia y tradición, que demuestra que la cocina extremeña no solo alimenta, sino que abraza. ¿Te animas a preparar esta receta y llenar tu casa de ese aroma a hogar?
