Si hay un plato que representa la cocina tradicional de Extremadura, ese es, sin duda, la caldereta. Una de esas recetas de toda la vida, de las que se preparaban a fuego lento, sin prisas y con ingredientes sencillos, pero llenos de sabor.
En nuestra tierra, lo habitual es preparar la caldereta con cordero o cabrito, especialmente en reuniones familiares y celebraciones. Pero a mí, que me gusta respetar nuestras tradiciones y también darles de vez en cuando mi toque personal, se me ocurrió prepararla con codillo de cerdo.
Y os puedo asegurar que el resultado merece la pena.
El secreto sigue estando en ese majado tan característico de nuestras calderetas, preparado con ajos fritos, hígado y pimiento rojo asado, que aporta a la salsa un sabor y una consistencia estupendos.
Y para acompañarla, unas buenas patatas fritas cortadas en rodajas, colocadas alrededor de la carne.
Una receta sencilla, de las que piden un buen trozo de pan y una mesa con buena compañía.
¡Vamos con ella!
Ingredientes
Para la caldereta:
- 1 kg de codillo de cerdo troceado.
- Un poco de hígado de cerdo.
- 1 cebolla grande.
- 3 dientes de ajo.
- 1 pimiento rojo asado.
- 1 cucharadita de pimentón dulce o picante, al gusto.
- 1 cucharadita de harina.
- 1 vaso de vino blanco.
- 1 hoja de laurel.
- Caldo de carne o agua, cantidad necesaria.
- Aceite de oliva virgen extra.
- Sal y pimienta al gusto.
Para acompañar:
- Patatas para freír.
- Aceite de oliva.
- Sal.
- Perejil fresco picado.
Elaboración paso a paso
Preparamos la carne
Comenzamos cortando el codillo de cerdo en trozos de tamaño mediano, procurando que sean más o menos iguales para facilitar su cocción.
Salpimentamos al gusto y reservamos.
También troceamos el hígado de cerdo, que utilizaremos posteriormente para preparar nuestro majado.
Doramos los ajos
Ponemos un buen chorrito de aceite de oliva virgen extra en una cazuela amplia y calentamos a fuego medio.
Incorporamos los dientes de ajo pelados y dejamos que se doren ligeramente, procurando que no se quemen.
Cuando estén doraditos, los retiramos y reservamos.
Sofreímos el codillo y el hígado
En ese mismo aceite incorporamos los trozos de codillo de cerdo.
Dejamos que se doren bien por todos lados, removiendo de vez en cuando para que la carne vaya tomando color.
A continuación, añadimos el hígado troceado y lo sofreímos durante unos minutos.
Una vez cocinado, retiramos el hígado y lo reservamos junto con los ajos fritos.
El codillo lo dejamos en la cazuela.
Incorporamos la cebolla y el laurel
Añadimos la cebolla bien picadita y una hoja de laurel a la cazuela donde tenemos el codillo.
Removemos y dejamos cocinar a fuego medio hasta que la cebolla esté bien pochada.
Es importante no tener demasiada prisa en este paso, porque un buen sofrito aporta mucho sabor a nuestra caldereta.
Preparamos el majado tradicional
Mientras se va pochando la cebolla, vamos a preparar uno de los secretos de esta receta: el majado.
En un mortero ponemos los ajos que habíamos frito, el hígado reservado, el pimiento rojo asado y una pizquita de sal.
Machacamos todo muy bien hasta conseguir una pasta lo más homogénea posible.
Este majado es fundamental, ya que dará a nuestra caldereta ese sabor tan característico y ayudará a conseguir una salsa con cuerpo.
Una vez preparado, lo reservamos.
Añadimos la harina y el pimentón
Cuando la cebolla esté bien pochadita, incorporamos una cucharadita de harina y otra de pimentón dulce o picante, según nuestras preferencias.
Removemos bien para que ambos ingredientes se integren con la carne y el sofrito.
Dejamos cocinar brevemente, teniendo especial cuidado de que el pimentón no se queme, ya que podría aportar un sabor amargo.
Incorporamos el vino blanco y el caldo
Vertemos un vaso de vino blanco en la cazuela y dejamos que hierva durante un par de minutos.
A continuación, añadimos caldo de carne o agua hasta cubrir la carne.
Removemos suavemente, tapamos parcialmente la cazuela y dejamos cocinar a fuego medio-bajo hasta que el codillo esté bien tierno.
El tiempo dependerá del tamaño de los trozos y del tipo de codillo utilizado. Lo importante es que la carne quede tierna y jugosa.
Durante la cocción, vigilamos el nivel de líquido y añadimos un poquito más de caldo o agua si fuera necesario.
Incorporamos el majado
Cuando comprobemos que la carne está tierna, añadimos a la cazuela el majado que teníamos reservado.
Removemos con cuidado para que se integre bien con la salsa y dejamos cocinar a fuego lento durante otros 5-10 minutos.
En este último paso, todos los sabores terminan de mezclarse y la salsa adquiere una consistencia más ligada.
Probamos y rectificamos de sal si fuera necesario.
¡Nuestra caldereta ya está lista!
Preparamos las patatas de acompañamiento
Para acompañar nuestra caldereta, pelamos unas patatas, las lavamos y las cortamos en rodajas.
Las freímos en abundante aceite caliente hasta que estén tiernas por dentro y doraditas por fuera.
Las retiramos, dejamos escurrir el exceso de aceite y añadimos una pizca de sal y un poquito de perejil fresco picado.
Emplatamos y servimos
Colocamos nuestra caldereta de codillo de cerdo en el centro de una fuente o plato amplio, acompañada de su deliciosa salsa.
Distribuimos las patatas fritas alrededor de la carne y servimos bien caliente.
Y ahora sí, ¡preparad un buen trozo de pan, porque esa salsita no se puede desperdiciar!
Mis consejos para una buena caldereta
No tengáis prisa con la cocción. El codillo de cerdo necesita su tiempo para quedar bien tierno. Es preferible cocinarlo a fuego suave y comprobar su punto antes de incorporar el majado.
El majado es fundamental. No prescindáis del hígado, los ajos fritos y el pimiento asado, porque son los ingredientes que aportan buena parte del carácter de esta receta.
Cuidado con el pimentón. Hay que removerlo y evitar que se queme para que conserve todo su sabor.
Dejadla reposar unos minutos. Como ocurre con muchos guisos tradicionales, un pequeño reposo antes de servir ayuda a que los sabores se asienten.
Una receta para disfrutar y compartir
La cocina extremeña tiene algo que siempre me ha gustado: con ingredientes sencillos y un poquito de paciencia podemos preparar platos verdaderamente extraordinarios.
Esta caldereta de codillo de cerdo es mi manera de darle un pequeño giro a una receta tradicional, sin perder ese sabor casero que tanto nos gusta.
Porque las recetas de siempre también nos permiten experimentar, adaptar ingredientes y descubrir nuevas formas de disfrutar de nuestra gastronomía.
Y ahora contadme vosotros: ¿cómo preparáis la caldereta en casa? ¿Sois de cordero, de cabrito o también os animaríais a probarla con codillo de cerdo?
Me encantará conocer vuestras versiones y esos pequeños trucos que pasan de generación en generación.
Si os ha gustado esta receta, compartidla con vuestros familiares y amigos.
¡Buen provecho, familia!
